Prostitucon libros de prostitutas

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Los que tildamos de malos y los que creemos buenos e inmaculados. Esta "historia real sobre el negocio de la prostitución", como se subtitula, es una especie de manual de economía del esclavismo, el círculo completo de cómo se compran mujeres, se trasladan, se usan, se intercambian, se chantajean, se amenazan Quería saber la parte que desconocía, tras 12 años documentando ese mundo.

No dejaba de repetirme: Mi mayor sorpresa fue descubrir que son españoles, de aquí, los que traen a chicas para ser explotadas desde hace 30 años, los que blanquean dinero, los que amenazan y tienen armas La cocina, la trastienda, que es lo que este proxeneta me ha mostrado, es que todo lo hacemos en casa. Descorrido el opaco telón, lo que hay son Garcías y Pérez, la gente con la que nos codeamos a diario.

Lozano reconoce que superó los primeros prejuicios para verse con este antiguo explotador al darse cuenta de que "ya no lo era", que se había tornado en un "hombre arrepentido que tenía clarísimo que lo que quería era denunciar esa cadena de abuso que no se interrumpe nunca, nunca, nunca". Había cumplido condena en Herrera de la Mancha, mientras sus exsocios seguían en el negocio. A los que siguen en el negocio les dan igual las historias de chicas que también me ha puesto de ejemplo, eso se la fuma, les da igual, cero preocupación.

Lo que les molesta y les hace daño es que contamos cómo blanquean su dinero, cómo tienen triple contabilidad, cómo usan los locutorios y las entidades de envío de dinero", explica la directora.

Pues los ejecutivos de Colombia, Brasil o Paraguay, de donde vienen las chicas, el de España, donde se las explota El proxeneta, narrado en primera persona, suma historias y recuerdos para contar la deshumanización de estos empresarios y su negocio.

La base fundamental de lo que se relata es que, en un porcentaje muy elevado, la prostitución en España lleva aparejada una situación de trata de seres humanos. Fuera el mito de la libertad y la voluntariedad. El confidente relata que son los empresarios españoles los que van a los países de origen y se traen carne fresca para sus clubs. Las deportistas fueron llevadas a un puticlub de Valdepeñas.

Tan bien le iban las cosas. Muchas esclavas y muchos años para ver la evolución del sector. Miguel cuenta por boca de Lozano cómo se pasó de los clubes de los años 80, en los que ejercían mujeres que eran pareja o protegidas del explotador, nacionales, a los macroprostíbulos poblados de latinas y rumanas en su gran mayoría. Los Juegos de Barcelona en son la bisagra entre dos eras, cuando todo cambia y se amplifica, se radicaliza y se precariza.

Si antes se recurría a tratantes portugueses para traer mujeres del sur de América, con un coste por operación de 6. Hecha esta inversión, pueden lograr por chica Se reparten por los clubes como un "producto de consumo" y su fecha de caducidad se establece en unos tres años.

Por ejemplo, Lozano desvela el sistema de plazas en los locales y una cuota llamada "la diaria" que cada mujer ha de pagar a su proxeneta, 70 euros al día por poder ejercer, "independientemente de que llenen o no".

Eso hacían, cuenta, cuando querían causarle daño a la competencia, cuando querían que los policías los considerasen cascarón de huevo, colaboradores con los que no había que meterse.

Cuando les llegaban las investigaciones, "porque se hace un trabajo policial importante aunque con pocos medios", contratan a los mejores para evitarse disgustos. Lo mismo que evitan pagar impuestos o blanquear dinero con entramados societarios, empresas fantasma y cuentas opacas, se rodean de abogados de primer línea para blindarse.

Los medios de comunicación no salimos bien parados en su crítica. Diarios de grandísima tirada han tenido y tienen sus anuncios de contactos o cuando hay una redada se reproduce lo que dice la Delegación del Gobierno de la zona pero no se va a investigar lo que pasaba con esas mujeres. No se molestan, porque son sus clientes. Por no hablar de las emisoras de radio de los pueblos pequeños. Todos los fines de semana. A pesar de vivir en la punta opuesta del país de las barras y las estrellas, la mujer en cuestión reconoce que trabaja para un famoso burdel de Nevada.

En ciertos condados de este estado , la profesión se encuentra legalizada desde el año Ella se traslada al prostíbulo durante un par de semanas al mes, permaneciendo el resto del tiempo en su hogar de la costa este.

Los ranchos del sexo. Miles de clientes acuden a ellos cada año protegidos por la legalidad y el desierto que los rodea. A las ocho, como le ocurre a cualquier madre, toca llevar a los niños a la escuela. La alarma del despertador se sutituye por el timbre que convoca a las trabajadoras a acudir al requerimiento de un cliente.

La protagonista de esta historia decide llamar a su actual novio. T y yo nos conocimos a través de una cita de Tinder en Nueva Jersey. Acabamos pasando varios días juntos. El sexo era alucinante y me fue hechizando con su acento de Oklahoma y su humor travieso. Es inteligente, todo un caballero, y ya desde el segundo día me sentí tan a gusto con él que le acabé contando a qué me dedicaba.

Una vez a la semana, las trabajadoras del prostíbulo tienen que pasar un reconocimiento médico de enfermedades venéreas. Un doctor se desplaza hasta el local para efectuarlo. Ella quiere ser abogada. Me matriculé en una facultad del Sur y me especialicé en periodismo y comunicación. Pensé que me iba a convertir en la futura estrella de los medios. La tarde es también el momento para los preparativos del mayor momento de actividad laboral que surge con la caída del sol: Adoro esta parte de mi rutina.

Me hace sentirme como si fuera una actriz. Les recuerdo que un pene no tiene gluten, y se ríen. La idea de hacer turnos de nueve a cinco todos los días me estremece. En serio, prefiero los orgasmos reales o falsos. El pequeño tiene ocho años, la mayor once. Me cuentan cómo les fue el día en el colegio. Tras mi divorcio, ellos pasan dos semanas con su padre y otras dos conmigo. Habituales de estos servicios son los varones que no han tenido la oportunidad de haber vivido una primera experiencia sexual: Le digo que no pasa nada si no se siente listo.

Pero insiste en que quiere que le quite su virginidad. En Titania Compañía Editorial, S.

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